(Con corazón a quemarropa.
En un puño. Con el corazón en el pecho. Que sale de órbitas.
Pero roza tu pelo.
Y lo imposible se vuelve
posible. Y su mirada.
No es mirada. Es abismo. Es precipicio.)
Y todas las horas del reloj se destrozan.
El tiempo entre estas costuras
se desprenden,
se descosen,
se abren.
Se abren. Y se cierran.
En un puño. Con el corazón en el pecho. Que sale de órbitas.
Pero roza tu pelo.
Y lo imposible se vuelve
posible. Y su mirada.
No es mirada. Es abismo. Es precipicio.)
Y todas las horas del reloj se destrozan.
El tiempo entre estas costuras
se desprenden,
se descosen,
se abren.
Se abren. Y se cierran.
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