domingo, 10 de marzo de 2013

Puntos de sutura.

Eres París en cada una de sus estaciones, 
y dueles más, cuando te conviertes en total ausencia.
Cuando estás y no estás al mismo tiempo y yo no sé qué hacer ni dónde meter las horas
que me quedan desencajadas entre la clavícula y el pulmón. 
Como el aire de mi cigarro, y las caladas ahogadas. 
Y como los versos sueltos que dan tanto vértigo, sí, los que quedan mejor sobre tu espalda. Como tus ojos,  que se ven mejor si me los clavas. Muy a dentro.
Y de cómo sin ti Venecia no es Venecia sino un extraño abismo y precipicio jugado a una sola tirada.  Es el fantasma que tanto  temíamos, amor. Eres y no eres cuando estás y no estás.

Venecia sin ti son cuatro polvos y un adiós por cada aliento.

Venecia sin ti es la decepción de haber soñado tu boca
en madrugadas eternas, ¿verdad? 
Es la felicidad más puta que bailaba sobre la cuerda floja y me axfisiaba con sus brazos.
Es la vida más puta que brilla sobre tus pómulos y a la vez tan opaca. Que duele.

Porque me dueles, amor. 

Por que sin tus vicios y tus manías no bailaría sobre la cuerda. Ni sobre el borde de tus principios.

                                                     Y mis finales.



martes, 5 de marzo de 2013

'Lo juro, sus corazones eran los dos otoños más rojos que jamás hayan visitado una ciudad en pleno Octubre.  Los dos pedazos de nada que sin nada lo eran todo.  Y de todo hacían la nada. Y así. 
Así siempre. Tanto amor y tan pocas razones. O al revés.O quizás no. O si. Quién supiera'.




Aún no sé quién eres.

Fue un duelo de miradas;
a cada cual más profunda. 
Un duelo de grietas
en las paredes y en el alma. 
- Un duelo de almas en toda regla.
En mis piernas reinaban terremotos, 
y esas dos pupilas clavadas en estos dos ojos 
no eran de este mundo. 
                                              Ni de ninguno. 

En sus manos se escribía el arte de matar lentamente.
El arte de las palabras que no dijimos, 
ni los suspiros que no supimos dar al aire.
El arte de arrasar con todos los esquemas 
de esta cabeza. 

Y hoy, fría como el hielo,  aún no sé si vivo en invierno
sueño con la primavera,
si bailo en otoño,
o si te conocí un verano

                                                        Lo cierto es que no sé quién eres, amor.