Es Abril y está nevando. Son ciertas incoherencias que una tiene que aguantar en ciertos momentos. No es que odie la nieve, es apasionante, es blanca y lo blanco siempre me ha dado paz y frío.
Joder, ¿no es suficiente ya el frío aquí dentro, entre mis ganas de encontrarte y el corazón a contratiempo? ¿Por qué nieva si aún no has vuelto? ¿por qué sigo teniendo congelada la razón y las manos, el cuerpo y mis ganas, tu recuerdo y tu olvido? Por qué?.
¿Por qué se me enreda la garganta en un nudo, y se hace todo un lío ahí dentro que hasta falta el aire? Y es que si te pienso, no sabes como me falta el aire si te pienso.
Somos cronopios. Jodidos cronopios.
Somos un café solitario en una ciudad solitaria a una hora solitaria. Somos una servilleta de papel arrugada y tirada al suelo con cuatro versos y un pareado mal rimado. Somos incoherentes. Estamos allí y aquí, y al mismo tiempo no estamos y todo se vuelve del revés.
Y tú dices que te quieres morir. De frío. Y no sabes que el frío está en tus ojos y morir tú en ellos sería tan incoherente como decirte que moriría yo en ellos cuatrocientas veces más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario